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 Familia:
Iridáceas.
Origen:
Europa.
Características:
planta herbácea perenne provista de un rizoma rastrero.
Alcanza entre 60-90 cm de altura.
Hojas:
acintadas de 35-45 cm de largo por 1,5 a 3 cm de ancho, erguida
y de color verde claro.
Flores:
grandes, perfumadas en número de 3 a 6, generalmente
purpúreas o de color violeta en las formas espontáneas.
Azuladas, amarillas, blancas, rosadas, jaspeadas en la forma híbridas
cultivadas, con una cresta de pelos amarillos en la base (barbadas).
Época
de floración: fines de invierno hasta comienzos del
verano.
Destino:
jardín y balcón.
Adaptación:
buena, rústica, de fácil cultivo.
Suelo:
fértil, calcáreo y sin estancamiento de agua.
Luminosidad:
intensa con luz solar directa.
Resistencia
al frío: buena, tolera las heladas.
Humedad
ambiente: requiere atmósfera seca.
Riego:
escaso, cada semana durante la floración y cada 30
días el resto del año.
Abono:
400-500 gramos de harina de hueso por metro cuadrado de cantero
en otoño y primavera. 50 g de fertilizante completo por
metro cuadrado al iniciar la floración.
Causas
parasitarias: podredumbre del rizoma; evitar suelos húmedos
o anegados.
Propagación:
división de rizoma en verano.
Cuidados:
renovación del suelo cada 3-4 años. Limpieza
de flores secas.

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